miércoles, 23 de febrero de 2011

Battambang II

El sábado temprano salimos a desayunar a una cafetería cerca del hotel dónde habíamos quedado con nuestro famoso tuc-tuquero, de nombre Lon, para vuestra sorpresa, sí que apareció, se sentó con nosotros mientras desayunábamos y se disculpó otra vez por lo del día anterior...así que nos las prometíamos felices, cuando le comentábamos nuestros planes, "primero hemos pensado en ir al templo Phnom Banan, luego al Sampev y ya por la tarde al Ek Phnom..." cuando de repente, se sonroja, tartamudea y nos cuenta que tiene otro plan para ofrecernos....que es la boda de su hermano, en un pueblo a una horita y media de allí, que ha pensado que alquilamos un coche para los tres, pasamos allí el día, y volvemos a tiempo por la tarde para ver los templos de Banan y Sampev y que al dia siguiente nos lleva al Ek Phnom...y sonrie picarón, nosotros a cuadros, nos reimos sin saber qué decir.

Después de pensarnoslo un ratito, la verdad que ir a una boda local en un pueblecito y con todo camboyanos desconocidos, tenía un punto de aventura curiosa y una anécdota enorme para contar luego por ahí, o aquí mismo en el blog, pero por otro lado, aguantar tres horas de coche para estar con gente con que no conocemos, sin atrevernos a probar la comida (esas cosas de la higiene, el agua y tal que aquí debemos cuidar) y sin poder hablar, ya que el inglés por estos lares brilla por su ausencia, pero vamos, que a ver quién habla inglés por Santa Cruz del monte o Anguciana, es decir, que es normal, no nos vamos a poner exquisitos. En fin, que decidimos seguir con nuestro plan, que para eso habíamos ido hasta allí, le explicamos al bueno/liante de Lon, que se fuerta tranquilamente a disfrutar de la boda de su hermano y que nos buscara un coleguita de tuc para hacernos la ruta.


Camino del primer templo, paramos a ver una casa antigua (como la señora que nos la enseño) típica camboyana, de madera, muy bonita, pero lo mejor sin duda la señora que no paraba de hablarnos contandonos toda la historia de su familia, de la casa, de como se lavaban los dientes,...etc, y todo en francés, como la mayoría de la gente mayor que todavía conserva el idioma de cuando Camboya era colonia francesa. La verdad que fue una visita curiosa, y luego la mujer (intuimos) no paraba de preguntarle al tuc-tuquero, esto ya en camboyano, para que no nos enteráramos si habíamos dejado dinerito o no en la caja de las propinas.




Después de ver la casa de la señora, nos fuimos al preimer templo del día, el Banan, y las cosas que me pasan por no leerme la guía y es que hay que subir 308 escalones, con la temperatura espléndida de los 35 grados. En la subida, unos carteles nos recordaban dónde estábamos, y es que Battambang está muy cerca de la frontera con Tailandia, zona que durante la época de lucha de los jemeres primero y de los vietnamitas luego, se sembró de minas antipersona y todavía quedan entre 5/10 millones sin explotar, lo que causa cientos de heridos, mutilaciones y muertes al año.










Para llegar al segundo templo también había que subir como 800 escalones, pero menos mal que había una posible ruta accesible para motos. Una vez arriba lo que nos encontramos fue un templo bastante nuevo e incluso sin acabar, y es que se construye con donativos de jemeres en el extranjero en recuerdo de las víctimas de la guerra, que creemos despeñaban desde esas alturas.







Por último el Ek Phnom, es el templo que quedaba al sur de ciudad y lo más agradable es casi el paseo hasta allí, porque aunque este templo sea el más antiguo está fatal conservado y viene a ser un montón de piedras despeñadas que sirve a los chicos de la zona a jugar en un fuerte/castillo real, pero como decía por el camino dejamos a los lados; una antigua fabrica de Pepsi, masa/tortitas de arroz secándose al sol y planchas de plátano frito, además de una estampa rural camboyana estupenda.







Esto se está haciendo muy largo, así que creo que voy a acabar el finde con un Battambang III.

lunes, 21 de febrero de 2011

Battambang I

El viernes pasado fue el día de Meak Bochea (Ceremonia budista que se celebra durante la luna llena, en conmemoración de la reunión espontánea de los monjes para asistir a la predicación de Buda), así que como podéis suponer tuvimos puente otra vez, la verdad que parece que estamos todos los días de fiesta, pero no es así, lo que pasa es que sólo hacemos cosas interesantes en los días de fiesta y son sólo justo lo que os cuento, pero si hacéis un repaso llevo muchos días sin escribir, es decir, muchos días de árduo trabajo.

Decidimos salir un poco la capital, que nos estamos volviendo muy señoritos y hacer una incursión en las provincias, elegimos Battambang una ciudad al oeste del país a orillas del río Sangker y a tan sólo 294 km de Phnom Penh, lo que en España se tardaría en recorrer 2.30h aquí se consigue en unas 6 horas, en un autobus que me recuerda que no me tengo que quejar en una buena temporada del Alsa.


Especial atención a las cortinas


Área de servicio (2/3 paradas por el camino)

Una vez en Battambang decidimos llamar a un tuc-tuquero (señor que conduce un tuc-tuc) que nos había recomendado una amiga, y desde entonces empezó el show del tuc, primero no estaba cuando llegamos, después de llamarle y tener una conversación de besugos nos mandó a un amigo, luego nos mandó un sms disculpándose por no venir y que se pasaría por nuestro hotel a vernos...cosa un poco raro, suponemos que no nos quería perder como clientes. Al final le dijimos que nos veíamos con él en un bar cerca del hotel para proponerle que nos llevara al tren de bambú, pero ahí nos intentó enchufar a otro tuc con una par de franceses, ya le dijimos que no, que o nos llevaba o nos buscabamos a otro, el caso es que por fin nos llevó.



El tren de bambú es el único que exite en el mundo de estas características, es un tren que usan los camboyanos aprovechando las antiguas vías del tren, que ya no circula en el país, aunque se dice que el gobierno está intentando impulsar de nuevo el ferrocarril con lo que desaparecería este curioso medio de transporte que es de lo más simple que os podáis imaginar; dos ejes, una cama de bambú, un motor...y listo!..bueno no, me falta la alfombrita de mimbre para que los turístas no se claven el bambú y de paso tengan la sensación de ser Aladdín.





Las curiosidades del tren, para los guiris hacen un recorrido de ida y vuelta de unos 3km, te dejan en un pueblecito para que te relaciones con la gente local, y vuelta, pero por el camino puede que te encuentres a otro tren de bambú de frente, entonces ¿qué se hace?, pues lo primero; reducir par no saltar por los aires, segundo un careo con tu rival de vía, que si nosotros somos más, que vamos cargados...etc, y es que al que pierda ese careo le toca bajarse de la alfombra mágica, desmontar los ejes, orillarse en el camino y dejar paso al que viene de frente, unas veces se gana y otras se pierde, pero merece la pena, a parte de lo bonito del paisaje y de lo curioso del trenecillo, es muy divertido, casi como una montaña rusa, pero sin el peligro de las cuestas, que este país es plano, menos mal.



Aquí ganamos y les tocó bajarse a ellas...jiji

Aquí perdimos...:(

Y para montaña rusa, la nuestra con el tuc-tuquero, cuando llegamos de vuelta al principio del camino del tren, nos dice un policia que nuestrotuc se ha tenido que ir, pero que no nos preocupemos que ha pagado a dos moteros para que nos lleven de vuelta al hotel, eso sí, por la noche nos volvío a escribir pidiéndonos disculpas y que al día siguiente nos recogía a las 8 de la mañana para visitar los templos (en el próximo post descubriréis si nos llevo o no, ¿qué creéis?).



De vuelta a la ciudad, paseamos al lado del río entre los puestecitos de comida, unas barracas un poco tristes y alguna que otra casa colonial que todavía queda en pie antes de cenar tranquilamente en una terracita del centro comida camboyana. Y a dormir pronto que llevabamos en pie desde las 7 de la mañana que salimos de Phnom Penh. Mañana más.

jueves, 3 de febrero de 2011

¡Feliz Año nuevo... chino!

Año nuevo, vida nueva. Primer propósito: escribir más en el blog. Ese es mi reto del año nuevo, del chino, claro, por que del nuestro ya llevaría un mes de retraso. La verdad que ha sido llegar y no parar, no parar de trabajar, iba a decir que para mi desgracia, pero no tanto, ya que he venido a eso, y en el fondo me gusta, imagino que será más desgracia para Ales ya que he estado llegando a casa por la noche, trabajando desde aquí y por la mañana otra vez corriendo para la oficina. Ya parece que ha pasado la tormenta, teníamos que entregar unos documentos antes del lunes y ha sido de locos, como siempre todo a última hora, lo bueno, que justo ha sido acabar el ajetreo laboral y han venido días de fiesta (no reconocidos). Me explico; ayer era para los chinos y sus calendarios raros el último día del año del tigre, el útimo día de 4708 y hoy es año nuevo, el primer día de 4709, ¡el año del conejo!, según ellos es el mejor año para tener hijos, en la oficina todas se quieren quedar embarazadas este año... ¿vendrá de ahí lo de "tener hijos como conejos"?




Muchos camboyanos tienen ascendencia china, por lo que procuran seguir con las tradiciones familiares y celebrar igualmente las fiestas camboyanas y chinas, (no saben nada estos chinos....o camboyanos... o lo que sean) aunque el gobierno no lo celebre y no sea oficial la realidad es que muchos camboyanos se piden días de vacaciones para irse con sus familiares a sus casas a celebrar las fiestas y en la calle es palpable que no son días normales, en la ciudad hay menos gente, tiendas cerradas, menos motodups y muchos farolillos rojos por todos los balcones. Según lo que me han contado no hacen nada muy especial, solo reunirse con la familia a comer, pero por ejemplo el día de año nuevo, es decir hoy, tienen como norma no hacer nada en la casa, es decir ninguna tarea del hogar excepto cocinar, se pasan el día tirados en casa comiendo y charlando con la familia.


Por la calle hemos visto también que mucha gente enfrente de sus casas, ponen un cubo y hacen un fueguecillo donde van quemando dinero, pero de mentira, que no están por aquí para mucho derroche. Se venden en todas las tiendas de guarrerías y en cualquier puesto del mercado con decoración para el año nuevo ,fajos de billetes falsos, ¡y tienes para elegir y todo!, hay falsos de 500 euros, o falsos de 100 dólares...dependiendo de lo que quieras para tus familiares, pero para tus familiares pasados, es decir, es una forma de "enviar" dinero a la otra vida, a tus familiares que ya se han ido, para que tengan allí donde estén una vida mejor. Y para los que siguen por aquí, lo que se hace es entregar un sobre con dinerito de manera simbólica, en este caso puede ser falso o no, para desearles prosperidad, también cuelgan estos sobres de los árboles con luces a modo de decoración.




Por último, yo pensaba que se hacía un tipo de bailes con un dragón, como hacen los chinos en lavapies en Madrid, pero me han explicado, que eso aquí no se hace, ya que la fiesta no es oficial y que es demasiado, que al fin y al cabo solo tienen un abuelo o bisabuelo chino y que eso solo lo hacen los ricos, que encargan un dragón para que les bailes un rato delante de la casa.


Nosotros aprovechamos para hacer una fiestecilla en casa, cualquier excusa es buena, así que decoramos un poco la terraza y Ales se entretuvo toda la tarde preparando un menu exquisito: rollitos de primavera, arroz tres delicias y cerdo agridulce, todo riquísimo y una amiga nos repartió sobres con dinero, nosotros no tenemos ancestros chinos, pero a lo mejor adoptamos la costumbre.