lunes, 23 de mayo de 2011

Primera Etapa. Hanoi-Sapa

A estas horas, deben estar ya cerrando maletas para dirigirse al aeropuerto desde dónde emprenderán el regreso a casa. Hoy hace ya casi 20 días que mis padres aterrizaron en Hanoi y explicaron en su perfecto inglés a una señorita vietnamita que ellos no hablaban inglés pero su hijo (my son Isabel)  llegaba esa tarde y que lo que tuvieran que decirles que me lo dijeran a mí mejor.




Así empezaba su aventura por esta parte del mundo, y  para nosotros un viaje estupendo por Vietnam. Llegamos a Hanoi por la tarde noche, lo justo para ir dar una vuelta por el barrio viejo que por la noche convierte sus calles en peatonales para atiborrarlas de puesto de baratijas. Al día siguiente sudamos literalmente la camiseta por todo Hanoi; barrio viejo, con todas sus calles por gremios, alguna pagoda, la catedral de San José, el lago Hoan Kiem, alguna compreja que otra y comer por fin en un sitio con aire acondicionado, no sé los grados que haría, creo que rondaban los 32º, pero la sensación era de 40 y subiendo... hay muchísima humedad.




La primera incursión ya estaba hecha, mis padres ya empezaban acostumbrarse a los ojos rasgados, sombreros vietnamitas, calles abarrotadas y hasta cruzaban las calles entre miles y miles de motos!! así que había que estimularles un poquito así que a pasar la noche en un tren, ¿habrá que aprovisionarse?...lo primero un par de cervecitas para amenizar...y luego sandwiches, patatas..etc. Lo mejor es que casi antes de arrancar entre risas ya nos habíamos comido casi todo, jeje....por lo demás el tren fenomenal, con nuestro departamento para los 4 dormimos estupendamente a pesar de la potencia del aire acondicionado, y a las 5.30 de la mañana estabamos en Lao Cai, preparados para ir a Sapa, desayunar y coger el coche otra vez al mercado de Bac Ha.

Cenando en el tren antes de arrancar!



El mercado del domingo es en donde se reúnen a comprar-vender la gente de las diferentes etnias que habitan cerca de Bac Ha, en total hay unas 8 diferentes y cada una sigue usando sus trajes tradicionales llenos de color y de capas (yo en pantalón corto iba asada y ellas con pantalón, falda, camisa, chaqueta...), la venta va desde bueyes, arados, cuchillos, gallinas y pollos, hasta cualquier cosa para los turistas.






Después de esa paliza de día, todavía nos dio tiempo a una copita mientras echábamos una partida de cartas y a descansar que el día fuerte era al día siguiente: trekking de 15 km por los arrozales.
Ni que decir tiene que aguantamos todos muy dignamente el paseo, y que lo mejor a parte del impresionante paisaje, es la gente, sobretodo Yaa, nuestra guía que nos enseñó su casa y nos presentó a casi toda su familia...


La familia con Yaa






Continuará...o eso espero porque esto fue solo un fin de semana...

sábado, 9 de abril de 2011

Hace un mes

El tiempo pasa volando, ya hace seis meses que estamos en Camboya, han pasado tres meses desde las navidades y hace un mes que no escribo nada en el blog y ahora no sé por dónde empezar o por dónde seguir, han pasado muchísimas cosas este mes: nos visitó Reyes (hermana de Ales), estuvimos en Thailandia, he estado inmersa en una reunión regional durante dos semanas, ha venido de visita fugaz mi prima Bea con su amiga Susana y se ha venido a vivir a Camboya un amigo nuestro del máster. 

Así que ¿qué os cuento?, además de que la semana que viene viviremos nuestro ¡¡tercer año nuevo del año!!, esta vez es el Año nuevo Jemer o camboyano, tienen un calendario rarísimo, y su año nuevo empieza el día 14 de abril a las 12 del mediodía, pero es que cada año cambia..., hay años que cae por la noche o por la tarde, en fin, raro. Pero volveré a hacer el próposito de escribir más en el blog y esta es mi  tercera y última oportunidad, ya que creo que no hay más años nuevos que celebrar de aquí al 31 de diciembre.

Por orden cronológico, muy resumido, y alguna foto:
Visita de Reyes:


Encuentro con Reyes en Bangkok, primer Pad-Thai del viaje.
De mañana visitando la ciudad.
Camino de la costa 
Embarcando para la Isla de Ko-Chang
En la playita.

Buscando foto de anuncio en una isla paradisíaca
Cenita de despedida de Thailandia 
 Visita de Bea:

De mi prima y su amiga Susana todavía no tengo fotos, espero que cuando vuelva a España me manden alguna para poder demostraros que estuvo por aquí y de que lo pasamos estupendamente enseñándoles la ciudad, los mercados y nuestros restaurantes favoritos, antes de embarcarlas en un autobús camino de los templos de Angkor desde dónde luego han debido tener alguna aventura que ya nos contarán. Aunque ha sido breve creo que han podido ver un poco cómo es la vida a este lado del mundo, y si no me equivoco creo que con sus más (los masajes por ejemplo) y sus menos (el transporte), pero les ha gustado.

Cosas sueltas: ya he planificado mis vacaciones para el año, a ver si me dan la autorización y puedo ya anunciar mis visitas a España, (que van a ser varias), Ales me ha regalado una máquina de coser, aunque no creo que pueda hacer la competencia a los sastres de por aquí, y lo mejor de todo, es que voy a ser tía  y si a mí ya me parece mucho, no imagino con estarán los que van a ser padres....:)!

viernes, 11 de marzo de 2011

Sorpresas

Hace ya un par de semanas que "habemus moto", al final nos decidimos por alquilar una, valoramos comprar, seguir usando las de la calle o alquilar, y al final pensamos que la mejor opción era alquilar, por varias razones; si se nos estropea no somos nosotros los que tengamos que llevarlo a vete tú a saber qué taller y nos gastemos el dinero (precio guiri nunca se sabe), al mes nos sale más económico que coger todos los días los 4 paseos en motos de rigor, con su correspondiente negociación/discusión e interpretación de lo que me dicen y lo que les digo, con el consiguiente cabreo cuando no nos entendemos.
Así que decidido; alquilamos, pero no es tan fácil, primero preguntamos en una escuela de Khemer debajo de casa, que tenía un cartel de alquiler de motos, pero en eso momento, ni a los dos días, ni la semana que siguió tuvieron, así que fuimos a Lucky Lucky, un sitio que nos recomendaron, pero resulta que tienes que dejarles el pasaporte mientras tienes la moto alquilada y no entienden que no puedo estar durante meses sin identificación y que puedo querer viajar, nos dieron finalmente la posibilidad de pagar fianza, pero tampoco son muy fiables, así que volvimos a nuestra escuela de Khmer que resultó que ese día tenían una por ahí de uno, pero que volvía en 15 días y entonces me la cambiarían,...pero hasta hoy sigo con la misma...en fin.

Las sorpresas llegaron el mismo día, poniéndoos en situación, todos los días salgo a la misma hora de casa, y siempre están por ahí cerca de la puerta, en la calle, los mismos moteros, el guarda de seguridad de la tienda de enfrente (que llegó a ser mi motero oficial...antes de ir a la tienda me llevaba a la oficina) y el hijo/yerno de nuestro casero con alguna niña de la casa, así que todas las mañanas desde que tengo la moto están pendientes a ver qué hago...a ver si se me cala, si no me arranca, si llevo las luces, si se me cae el bolso, y un largo etcétera de cosas, siempre me acaban arrancando la moto y ayudandome a lo que sea. Pero un día, llegó mi momento estelar...arranqué a casi la primera, pero luego me encontré delante un coche parado obstaculizado por una grúa y un camión que venía de frente, paré...y se caló la moto en el momento que tenía hueco para pasar....en fin, todos lo moteros mirando, la gente del camión, y la moto que no arranca, que enciende y se cala, que me hace un pequeño caballito y se cala, y ya con los nervios, yo agarrada al manillar de la moto, arranco, caballito a toda velocidad y al suelo..., en fin, que no me hice nada, sólo que mi primera sorpresa fue que nadie me ayudó, me quedé como tonta, y mientras intentaba levantar la moto, vi una pieza (pedal marcha de atrás y pata de cabra) en el suelo, así que dignamente la cogí y la metí en la cestita...y mientras todos mirando, unos riendo y otros pitando para que me quitara del medio, al final uno riéndose de que mí, me apartó literalmente de en medio para que pudieran pasar. Es extraño como siendo una cualidad de los camboyanos su simpatía, amabilidad y disponibilidad, nadie me echara una mano en esa situación, lo comenté con la gente, y me dicen que es lo habitual y que tuve suerte de que no fuera grave porque su costumbre es no ayudar, no sabemos si entran en estado de sock, no saben reaccionar o qué es, el caso es que no lo hacen. Así que volví a casa por dónde había salido, pero con la moto arrastras, la dejé en la casa y salí a coger una de las motos de la calle.

La desilusión era considerable, además tenía que pensar cómo íbamos a arreglarla, cuando llegué a casa, fui a ver el daño de la moto....y ahí vino la verdadera sorpresa, no estaba apoyada dónde la dejé, sino apoyada en su nueva pata de cabra!....con pedal nuevo y limpia, no me lo podía creer, pensé en Ales, pero me juro que él no había sido, resultó ser el yerno del dueño de la casa, el que me ve salir por las mañanas, vio la moto así, y me la arregló antes de que yo volviera....así que imagino que una por otra, pero desde luego se lo agradezco y mucho, aunque nunca vaya a leer esto porque ni siquiera entiende inglés pero yo le sonrío mucho cada vez que le veo.

Y la moto ya va de maravilla....;)

martes, 1 de marzo de 2011

Battambang III y último

En realidad no me quedaba mucho que decir de nuestro finde en Battanbang, pero como dije que habría un Battambang III, pues aquí van los retales que se me quedaron colgados en los dos post anteriores.

Casas de la época colonial en la St2.


Mercado central


Además de los templos y de los líos con los tuc, hubo tiempo para visitar la ciudad y el proyecto de Kike Figaredo. En realidad es que conocimos a un chico que está ahí de voluntario en la fiesta de la embajada de navidad y nos dijo que le llamáramos si íbamos por allí, así que dicho y hecho, le llamamos y nos enseñó un poco lo que hacen, como todo, cosas bien y cosas custionables, interesante la silla de ruedas con piezas de bicicletas, si os interesa saber más sobre su labor o misión tiene su propio blog.



En la ciudad pudimos ver la casa del gobernador, en realidad sólo la dejan ver por fuera, desde los jardines, pero vimos que estaban las puertas abiertas (luego vimos que era porque estaban aireando después de pintarlas), y nos adentramos temerosos poquito a poco y así pudimos ver, o más bien imaginar porque estaba todo vacío, lo que era la casa del gobernador. Eso sí, a la salida un policía en bici se nos acercó amenazante con el dedo índice diciendo que estaba mal lo que habíamos hecho....pero bueno, ya lo habíamos visto, así que ciao, ciao señor policía.


Casa del Gobernador

Los cuadros y restos dentro de la casa

Ante de encaminarnos otra vez al infierno de las seis horas en autobus con sus tres paradas correspondientes, pasamos por la antigua estación de trenes con piezas alemanas abandonadas que los franceses debieron traer hasta aquí después de la II Guerra mundial.




 Y eso fue todo, después de dos semanas y tres post, cruzamos el puente para volver a Phnom Penh.




miércoles, 23 de febrero de 2011

Battambang II

El sábado temprano salimos a desayunar a una cafetería cerca del hotel dónde habíamos quedado con nuestro famoso tuc-tuquero, de nombre Lon, para vuestra sorpresa, sí que apareció, se sentó con nosotros mientras desayunábamos y se disculpó otra vez por lo del día anterior...así que nos las prometíamos felices, cuando le comentábamos nuestros planes, "primero hemos pensado en ir al templo Phnom Banan, luego al Sampev y ya por la tarde al Ek Phnom..." cuando de repente, se sonroja, tartamudea y nos cuenta que tiene otro plan para ofrecernos....que es la boda de su hermano, en un pueblo a una horita y media de allí, que ha pensado que alquilamos un coche para los tres, pasamos allí el día, y volvemos a tiempo por la tarde para ver los templos de Banan y Sampev y que al dia siguiente nos lleva al Ek Phnom...y sonrie picarón, nosotros a cuadros, nos reimos sin saber qué decir.

Después de pensarnoslo un ratito, la verdad que ir a una boda local en un pueblecito y con todo camboyanos desconocidos, tenía un punto de aventura curiosa y una anécdota enorme para contar luego por ahí, o aquí mismo en el blog, pero por otro lado, aguantar tres horas de coche para estar con gente con que no conocemos, sin atrevernos a probar la comida (esas cosas de la higiene, el agua y tal que aquí debemos cuidar) y sin poder hablar, ya que el inglés por estos lares brilla por su ausencia, pero vamos, que a ver quién habla inglés por Santa Cruz del monte o Anguciana, es decir, que es normal, no nos vamos a poner exquisitos. En fin, que decidimos seguir con nuestro plan, que para eso habíamos ido hasta allí, le explicamos al bueno/liante de Lon, que se fuerta tranquilamente a disfrutar de la boda de su hermano y que nos buscara un coleguita de tuc para hacernos la ruta.


Camino del primer templo, paramos a ver una casa antigua (como la señora que nos la enseño) típica camboyana, de madera, muy bonita, pero lo mejor sin duda la señora que no paraba de hablarnos contandonos toda la historia de su familia, de la casa, de como se lavaban los dientes,...etc, y todo en francés, como la mayoría de la gente mayor que todavía conserva el idioma de cuando Camboya era colonia francesa. La verdad que fue una visita curiosa, y luego la mujer (intuimos) no paraba de preguntarle al tuc-tuquero, esto ya en camboyano, para que no nos enteráramos si habíamos dejado dinerito o no en la caja de las propinas.




Después de ver la casa de la señora, nos fuimos al preimer templo del día, el Banan, y las cosas que me pasan por no leerme la guía y es que hay que subir 308 escalones, con la temperatura espléndida de los 35 grados. En la subida, unos carteles nos recordaban dónde estábamos, y es que Battambang está muy cerca de la frontera con Tailandia, zona que durante la época de lucha de los jemeres primero y de los vietnamitas luego, se sembró de minas antipersona y todavía quedan entre 5/10 millones sin explotar, lo que causa cientos de heridos, mutilaciones y muertes al año.










Para llegar al segundo templo también había que subir como 800 escalones, pero menos mal que había una posible ruta accesible para motos. Una vez arriba lo que nos encontramos fue un templo bastante nuevo e incluso sin acabar, y es que se construye con donativos de jemeres en el extranjero en recuerdo de las víctimas de la guerra, que creemos despeñaban desde esas alturas.







Por último el Ek Phnom, es el templo que quedaba al sur de ciudad y lo más agradable es casi el paseo hasta allí, porque aunque este templo sea el más antiguo está fatal conservado y viene a ser un montón de piedras despeñadas que sirve a los chicos de la zona a jugar en un fuerte/castillo real, pero como decía por el camino dejamos a los lados; una antigua fabrica de Pepsi, masa/tortitas de arroz secándose al sol y planchas de plátano frito, además de una estampa rural camboyana estupenda.







Esto se está haciendo muy largo, así que creo que voy a acabar el finde con un Battambang III.