miércoles, 8 de junio de 2011

HoiAn y ciao Vietnam

Volviendo atrás en el tiempo, me quedaba por contar la última visita que hicimos en Vietnam: HoiAn. Después de regresar de nuestra experiencia en barco por la bahía de Halong, volvimos a nuestro medio de transporte/alojamiento preferido; el tren. Aunque antes, todavía nos dió tiempo a asistir al típico teatro de marionetas sobre el agua, del que no puedo recordar mucho ya tanto a mi madre como a mí nos entró la típica soñarrera de después de comer, y la verdad que la música vietnamita invita bastante a la siesta. Después  nos tocaba otra noche durmiendo con el vaiven, jugando con el ipad y comiendo sandwichitos, pero esta vez cuando nos despertamos pudimos disfrutar de un paisaje diferente, estabamos en la costa y la bordeamos desde las montañas, viendo las playas y los acantilados, todo precioso.


Llegamos con un poco de retraso a Danang y todavía nos quedaba un tramo de taxi a HoiAn, que fue más largo de lo esperado porque nos costó un poquito encontrar el hotel. El camino de la estación a las playas, es como teletransportarte  a cómo debía ser Marbella en los 80, campos de golf de golfistas famosos retirados, hoteles de lujo, resorts a un lado y a otro de la carretera, y paneles con fotos que anuncian los nuevos hoteles que se construirán frente a villas de lujo, todavía está la cosa a medio hacer, pero ya apunta maneras.



Teníamos la intención de ir a visitar la ciudadella de la cercana Hué, antigua capital de vietnam, pero la creíamos más cerca, pero resultó que había que hacer 4 horas de bus para ir y otras 4 de vuelta, así que con el tuté de transporte que llevabamos decidimos relajarnos, y aprovechar nuestro hotel estupendo en la playa y con piscina, y estar dos noches por fin en el mismo sitio, sin movernos más que para ir al pueblo.





HoiAn es patrimonio de la humanidad por la unesco y gracias a eso se conservan todas las casas cuidadas y las calles impecables, todo en armonía, casitas de dos pisos, con colores ocres y madera. Lo que sí que ha cambiado es el interior de estas, aunque no sabemos bien como una ciudad llega a convertirse en esto, pero alguna explicación habrá, suponemos que como ciudad portuaria llegaban allí telas y sedas y con el turismo los sastres empezaron a ofrecer servicios de costura y ahora todas las casas son sastrerías que te ofrecen desde hacerte un abrigo, a un traje de novia....en un día o a veces en un par de horas!increible, eliges tela, modelo, al día siguiente te lo pruebas, te lo retocan y en 15 minutos tienes lo que querías...además muy previsores, también hay tiendas de zapatos a medida y de maletas, nosotros tuvimos que comprar una para los 6 abrigos que acabamos haciendo, jeje.




Después de dos días relajados, con la playa, la piscina, y los paseos por HoiAn, nos disponíamos a volver, esta vez en avión tranquilamente a pasar nuestra última noche en Hanoi antes de volar a Phnom Penh, pero VietnamAirlines, se nos cruzó por medio....nuestros nombres no aparecían en el listado de viajeros. ¿Qué?, después de dar mil vueltas, alguna mala contestación, enseñarles la reserva en su página y otras cosas más, nos resignamos a entendernos con ellos y finalmente en una "medio subasta" de billetes que se formaba una vez se cerraba el boarding con las plazas sobrantes, conseguimos meternos en nuestro vuelo y mucho más barato de lo que nos hubieran costado los nuestros, que luego comprobamos no nos habían cobrado (por eso no figurabamos en la lista, ups).

viernes, 3 de junio de 2011

Viaje a Camboya (autor invitado; mi padre)

A instancias de Isa me entrometo en su página para dejar constancia de las impresiones que Camboya nos ha producido a lo largo de los pocos días en que la hemos visitado.

La visita a Camboya tenía una doble perspectiva:  por una parte, la puramente turística, como era conocer un país desconocido y tan alejado de nosotros, y por otra, conocer de cerca el escenario en que se desenvuelve la vida diaria de Isabel y Alejandro.

El Rey de Camboya


En cuanto a la faceta turística, si no es por la circunstancia de que allí viven Isa y Alejandro, se habría quedado inédita: A Camboya se suele ir, casi siempre, a visitar los templos de Angkor, desde Tailandia o Vietnam, haciendo una escapada en el marco de vacaciones o viajes de novios centrados en las magníficas playas que ambos países disfrutan, y la estancia en Camboya se suele limitar al tiempo que se dedica a la visita a sus impresionantes templos. Ex profeso, un viaje para visitar los templos, creo que no nos lo habríamos planteado, y en cuanto a las playas, a nuestra edad nos quedan más cercanas las del Cantábrico o, venciendo algo la pereza, la de Chiclana. Por tanto, a ellos les debemos agradecer el haber hecho un viaje que, ya lo anticipo, será inolvidable.


Esquina de la calle de Isa y Ales
Monumento de la Indepencia.
Interior del museo nacional.


En cuanto a nuestra curiosidad morbosa de constatar cual era la realidad en la que se desarrolla la vida de Isa, tengo que anticipar cuanto antes (por si alguna/o de sus amigas/os sufre pensando en las penalidades que allí padece)  que no, que no anda descalza por los arrozales, con su pelo recogido en una trenza, ni lleva el típico sombrero cónico, ni sobrevive comiendo solo arroz salpicado con algunos insectos. No. Isa y Alex viven austeramente, en un país lejano que es difícil encontrar en el mapa, con un clima y una atmósfera agobiantes y rodeados de una pobreza generalizada que se hace más patente al lado de la exhibición que hacen de su riqueza unos pocos, pero en Camboya no hemos vistos miseria, en forma de cuerpos mutilados o lacerados, ni mendicantes de comida para subsistir, ni niños desarraigados, deambulantes, buscándose la vida. Viven en un país muy pobre pero muy digno, en el que nos ha sorprendido el grado de escolarización que hemos detectado por los pueblos del interior que atravesamos y, sobre todo, viven en un país de gente amable y sonriente, a pesar de su trágico pasado reciente. 

Disfrutan, además, de la proximidad de una pagoda en la que amablemente los monjes nos amenizaron los amaneceres con salmodias monocordes acompañadas de toque esporádico de campanillas y, durante los días de nuestra estancia, y parece ser que durante unos cuantos días más, han disfrutado de un peculiar funeral, consistente en una especie de campamento de familiares  y amigos que se instaló en una carpa que montaron junto a la puerta de la casa del difunto (enfrente de su casa, al otro lado de la estrecha calle) y amenizado con ruidos varios, que no música,.desde antes del amanecer.



En  cuanto al centro y la zona de la ribera del río, Phnom Pehn nos sorprendió por sus muy amplias avenidas, con zonas residenciales de edificios con pocas alturas, en las que quedan restos de casas coloniales restauradas. Por la zona aledaña al Palacio real que limita con la ribera del enorme río, fue muy agradable pasear porque está muy bien urbanizada.


En el Riverside a orillas delTonle Sap 

El tráfico es un tanto caótico, como corresponde a una ciudad que no tiene transporte público y en la que conviven los tuk tuk  (casi únicos taxis) con una infinidad de motos (no tantas como en Hanoi) y entre éllas, como una más, se desenvuelve con su moto una asilvestrada Isa que se ha olvidado ya de las normas de circulación que rigen en la mayoría de los países del mundo.





No puedo dejar Phnom Pehn sin reconocer la excelente cocina internacional de que disfrutan en su propio barrio, en un no muy amplio local servido por una amable familia nativa. Me refiero a la acreditada Nike’s Pizza House, en la que Isa y Alex figuran en el cuadro de honor (con foto) y con la que han colaborado para poner en marcha un eficaz servicio a domicilio. ¡Si vais a Camboya no os lo perdais!

La vertiente turística quedó mas que satisfecha con el viaje a Siem Reap y los recorridos por la antigua ciudad y los templos de Angkor. Del viaje en coche y, en general, de toda la logística del transporte, se encargó eficacísimamente Alejandro, quien nos lo organizó con gente conocida y de confianza. Moverse por el interior del país, en una travesía de más de 300 kilómetros, con una velocidad media de no más de 60 kms./hora, por carreteras (¿?)  sin apenas señales de tráfico ni más normas de circulación que las que dictan la ley de la gravedad y el buen ojo de saber por donde el coche cabe, aunque parezca mentira, es una aventura interesante, que nos permitió conocer el interior del país e incluso el interior de algún pueblo, pues nuestro chófer aprovechó el viaje para hacer de recadero y, previo anuncio de su llegada a través del móvil, quedaba con gente que salía al camino y cogía y dejaba cosas.





Siem Reap es el centro turístico por excelencia de Camboya y tiene un buen aeropuerto al que llegan turistas de Tailandia y Vietnam. Allí nos sorprendió (menos mal que a cubierto y no en los descampados de los templos) la mayor tormenta que se pueda presenciar; con toda clase de truenos y relámpagos típicos de una tormenta de verano, cayeron todos los litros de agua que uno pueda imaginar y los tejados lanzaban al aire auténticas cascadas de agua.

De los templos solo puedo decir que me impresionaron tanto o más que los de Egipto porque, sin ser tan antiguos, sorprenden por su originalidad y contundencia. Es increíble que en un país tan pobre haya podido existir una civilización tan exquisita y avanzada en un tiempo, y que haya podido desaparecer, olvidada durante siglos, devorada por la exuberante vegetación que producen la humedad y el calor. 









De Siem Reap volamos a Bankok, pues no tuvimos la fortaleza de ánimo ni el espíritu de sacrifico que, en aras de conocer mejor la región, tuvieron nuestra sobrina Bea y su amiga, que lo hicieron en autobús.

En resumen, tengo que decir que hemos hecho un viaje impresionante, en el que hemos disfrutado de la compañía de Alejandro e Isa con los que también hemos conocido bastante a fondo la mitad norte de Vietnam, y que habría sido imposible si ellos no hubieran estado allí ya que, además, nos lo han organizado con una gran eficacia.

De vuelta, ya hemos reanudado las clases de inglés.

Yo he comprobado que gracias a mi consolidada dureza de oído he mantenido bastante bien el tipo, sonriendo y diciendo yes, yes, a todo lo que no entendía.

lunes, 30 de mayo de 2011

Hanoi- Bahía de Halong

Amenecimos en Hanoi, después de otra noche de tren estupenda regadita de cerveza y sandwiches, y nos dirigimos a nuestro hotel-base durante todo el viaje en Hanoi, ya nos recibian como de la casa...y Tu, la de recepción nos dejó hacer un check in tempranito y así pudimos dormir hasta una hora decente para empezar el día.

Así que una vez desayunados y aseados, (aunque dejas de sentirte limpia en cuanto dejas el aire acondicionado en la puerta del hotel) otra vez a la calle a ver Hanoi, primero fuimos al templo de la literatura, donde mi padre se reencontro con Confucio y el resto con un edificio precioso y con mucha historia.


De ahí al Museo de Bellas artes, donde aunque fuera en una sala sí y otra no, había aire acondicionado, así que nos lo tomamos con cierta calma, además de que había cuadros y esculturas interesantes.


Acabamos el día en la ópera, nos disponíamos a presenciar un concierto sinfónico que en realidad era la excusa para ver la ópera por dentro en un día de actividad, pero resultó que era la celebración del día nacional de Polonia, así que en vez de encontrarnos a lo vietnamitas en la ópera nos rodeamos de gente de las embajadas y expatriados en vietnam.


Nuestra paradita en hanoi, era otra vez entre un ir y venir, al día siguiente a las 8 de la mañana emprendiamos camino a la bahía de Halong, después de 4 horas en coche atravesando un paisaje muy diferente al que habíamos visto en Sapa de montaña, nos encontramos un pais plano, con los mismos arrozales que en Camboya y con poblaciones continuamente alineadas al lado de la carretera.


Una vez en el barco, estupendísimo por cierto, despúes de las noches de tren había que darse un homenaje...nos empezamos a adentrar en la bahía, y aquí ya pongo fotos que hablan por sí solas, además de una excursión a una cueva, algunos un masaje y otros un baño en el mar.




lunes, 23 de mayo de 2011

Primera Etapa. Hanoi-Sapa

A estas horas, deben estar ya cerrando maletas para dirigirse al aeropuerto desde dónde emprenderán el regreso a casa. Hoy hace ya casi 20 días que mis padres aterrizaron en Hanoi y explicaron en su perfecto inglés a una señorita vietnamita que ellos no hablaban inglés pero su hijo (my son Isabel)  llegaba esa tarde y que lo que tuvieran que decirles que me lo dijeran a mí mejor.




Así empezaba su aventura por esta parte del mundo, y  para nosotros un viaje estupendo por Vietnam. Llegamos a Hanoi por la tarde noche, lo justo para ir dar una vuelta por el barrio viejo que por la noche convierte sus calles en peatonales para atiborrarlas de puesto de baratijas. Al día siguiente sudamos literalmente la camiseta por todo Hanoi; barrio viejo, con todas sus calles por gremios, alguna pagoda, la catedral de San José, el lago Hoan Kiem, alguna compreja que otra y comer por fin en un sitio con aire acondicionado, no sé los grados que haría, creo que rondaban los 32º, pero la sensación era de 40 y subiendo... hay muchísima humedad.




La primera incursión ya estaba hecha, mis padres ya empezaban acostumbrarse a los ojos rasgados, sombreros vietnamitas, calles abarrotadas y hasta cruzaban las calles entre miles y miles de motos!! así que había que estimularles un poquito así que a pasar la noche en un tren, ¿habrá que aprovisionarse?...lo primero un par de cervecitas para amenizar...y luego sandwiches, patatas..etc. Lo mejor es que casi antes de arrancar entre risas ya nos habíamos comido casi todo, jeje....por lo demás el tren fenomenal, con nuestro departamento para los 4 dormimos estupendamente a pesar de la potencia del aire acondicionado, y a las 5.30 de la mañana estabamos en Lao Cai, preparados para ir a Sapa, desayunar y coger el coche otra vez al mercado de Bac Ha.

Cenando en el tren antes de arrancar!



El mercado del domingo es en donde se reúnen a comprar-vender la gente de las diferentes etnias que habitan cerca de Bac Ha, en total hay unas 8 diferentes y cada una sigue usando sus trajes tradicionales llenos de color y de capas (yo en pantalón corto iba asada y ellas con pantalón, falda, camisa, chaqueta...), la venta va desde bueyes, arados, cuchillos, gallinas y pollos, hasta cualquier cosa para los turistas.






Después de esa paliza de día, todavía nos dio tiempo a una copita mientras echábamos una partida de cartas y a descansar que el día fuerte era al día siguiente: trekking de 15 km por los arrozales.
Ni que decir tiene que aguantamos todos muy dignamente el paseo, y que lo mejor a parte del impresionante paisaje, es la gente, sobretodo Yaa, nuestra guía que nos enseñó su casa y nos presentó a casi toda su familia...


La familia con Yaa






Continuará...o eso espero porque esto fue solo un fin de semana...

sábado, 9 de abril de 2011

Hace un mes

El tiempo pasa volando, ya hace seis meses que estamos en Camboya, han pasado tres meses desde las navidades y hace un mes que no escribo nada en el blog y ahora no sé por dónde empezar o por dónde seguir, han pasado muchísimas cosas este mes: nos visitó Reyes (hermana de Ales), estuvimos en Thailandia, he estado inmersa en una reunión regional durante dos semanas, ha venido de visita fugaz mi prima Bea con su amiga Susana y se ha venido a vivir a Camboya un amigo nuestro del máster. 

Así que ¿qué os cuento?, además de que la semana que viene viviremos nuestro ¡¡tercer año nuevo del año!!, esta vez es el Año nuevo Jemer o camboyano, tienen un calendario rarísimo, y su año nuevo empieza el día 14 de abril a las 12 del mediodía, pero es que cada año cambia..., hay años que cae por la noche o por la tarde, en fin, raro. Pero volveré a hacer el próposito de escribir más en el blog y esta es mi  tercera y última oportunidad, ya que creo que no hay más años nuevos que celebrar de aquí al 31 de diciembre.

Por orden cronológico, muy resumido, y alguna foto:
Visita de Reyes:


Encuentro con Reyes en Bangkok, primer Pad-Thai del viaje.
De mañana visitando la ciudad.
Camino de la costa 
Embarcando para la Isla de Ko-Chang
En la playita.

Buscando foto de anuncio en una isla paradisíaca
Cenita de despedida de Thailandia 
 Visita de Bea:

De mi prima y su amiga Susana todavía no tengo fotos, espero que cuando vuelva a España me manden alguna para poder demostraros que estuvo por aquí y de que lo pasamos estupendamente enseñándoles la ciudad, los mercados y nuestros restaurantes favoritos, antes de embarcarlas en un autobús camino de los templos de Angkor desde dónde luego han debido tener alguna aventura que ya nos contarán. Aunque ha sido breve creo que han podido ver un poco cómo es la vida a este lado del mundo, y si no me equivoco creo que con sus más (los masajes por ejemplo) y sus menos (el transporte), pero les ha gustado.

Cosas sueltas: ya he planificado mis vacaciones para el año, a ver si me dan la autorización y puedo ya anunciar mis visitas a España, (que van a ser varias), Ales me ha regalado una máquina de coser, aunque no creo que pueda hacer la competencia a los sastres de por aquí, y lo mejor de todo, es que voy a ser tía  y si a mí ya me parece mucho, no imagino con estarán los que van a ser padres....:)!